Artículo publicado en Día_1/ Especial de Maestrías Pág.25, el 22 de agosto de 2011.
SI ANTES UNO PODÍA PASAR TODA SU VIDA LABORAL EN EL MISMO SITIO, HOY LOS
PROFESIONALES PREFIEREN GANAR EXPERIENCIA EN VARIOS TRABAJOS. ES COMÚN VER
GRADUADOS DE MAESTRÍAS QUE SE ATREVEN A CAMBIAR DE GIRO DE NEGOCIO SIN PREVIO
AVISO.
Aunque algunos lo ven como el camino para ganar un mejor sueldo, lo cierto es que un MBA o
una maestría siempre es un punto de inflexión en la carrera de cualquier persona. Así lo
asegura Guillermo Quiroga, director de la Escuela de Posgrado de la UPC. “Una maestría
aumenta los conocimientos de un profesional de forma importante, pero también otorga
madurez y una visión diferente para evaluar si uno desea seguir en la misma empresa o irse
por otro camino”, refiere Quiroga.
Bajo esa misma línea, Juan Carlos Pacheco, director del MBA Full Time del PAD de la
Universidad de Piura, señala que cada día es más común encontrar alumnos que, tras evaluar
los pros y los contras, cambian de empresa o hasta de giro de negocio luego de seguir una
maestría. “Recuerdo un alumno zootecnista que sabía administrar granjas. Pero en el MBA
sobresalió y consiguió desarrollarse en márketing”, rememora.
Algo similar pasó con Fidel Amésquita, jefe de la división de planeamiento de Osinergmin. Este
profesional llevó en 1997 un MBA en ESÁN, pero antes se desempeñó como ingeniero
mecánico en Basa y Etramsa (desaparecida fábrica de carrocería). “Un buen día, un antiguo
jefe me instó a llevar el MBA y allí aprendí sobre instrumentos financieros y fundamentos de
gestión que antes me eran ajenos”, cuenta Amésquita. Eso le abrió las puertas para trabajar en
el Ministerio de Transportes y luego hacer carrera en Osinergmin. Al parecer, una maestría
permite analizar el panorama en conjunto a la hora de decidir en qué área uno querrá aplicar
sus conocimientos en el largo plazo.
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